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La viña del fin del mundo que escaló al podio global

Según informó La Tercera/Pulso, citando datos de la consultora especializada IWSR al cierre de 2025, la viña chilena Concha y Toro alcanzó el tercer lugar entre las compañías vitivinícolas del mundo medidas por valor de ventas, superando a la australiana Vinarchy y a la estadounidense The Wine Group, y quedando solo detrás de la estadounidense Gallo y de la australiana Treasury Wine Estates.
El hito tiene un valor adicional cuando se considera el contexto en que se produjo: la industria global del vino atraviesa uno de sus peores momentos desde mediados del siglo pasado. El consumo mundial de vino volvió a bajar en 2025, un 2,7%, una tendencia casi generalizada en los principales mercados, lo que condujo al nivel mínimo desde 1957, mientras el comercio internacional también se redujo en línea con lo que viene sucediendo desde 2022. Escalar en ese escenario no es solo un logro corporativo; es casi una anomalía estadística.
El ranking y sus protagonistas
El podio mundial por valor de ventas está encabezado por E&J Gallo Winery, el gigante californiano fundado en 1933 que domina el mercado estadounidense con una cartera de más de cien marcas. En el segundo lugar se ubica Treasury Wine Estates, el conglomerado australiano dueño de Penfolds y Beringer. Y en el tercer peldaño, por primera vez en su historia con esa posición, Concha y Toro.
La viña de la familia Guilisasti superó a Vinarchy —el grupo australiano que nació de la fusión de Accolade Wines y Pernod Ricard Wine— y a The Wine Group, uno de los mayores productores de Estados Unidos. En términos de volumen, Concha y Toro mantuvo su cuarta posición a nivel mundial, lo que refleja con nitidez la transformación que ha experimentado la empresa en los últimos años: vende menos litros, pero a mayor precio.
La clave está en una decisión tomada en 2017. Ese año, la compañía inició un giro estratégico hacia los vinos de mayor valor agregado, abandonando progresivamente el enfoque en volumen que había caracterizado su crecimiento anterior. Los resultados hablan por sí solos: el 57% de los ingresos por venta de vino proviene hoy de las categorías premium y superiores, y entre 2017 y 2025, la facturación de esos segmentos acumuló un crecimiento del 47%.
En 2024, entre las empresas globales de la industria del alcohol, Concha y Toro lideró con el mayor crecimiento de ventas, con un 14,5%. En 2025, se posicionó en tercer lugar con un incremento de 1,7%, pero sus competidores no se alejaron mucho, con un 2,4% y un 2%. De los 20 mayores competidores, solo cinco tuvieron un alza de ventas en 2025.
Al cierre del tercer trimestre de 2025, la firma completó ocho trimestres consecutivos de crecimiento en ingresos, con ventas acumuladas en los primeros nueve meses del año que llegaron a $704.832 millones. Y en el consolidado de 2024, sus ganancias llegaron a $77.420 millones, casi el doble de los $43.126 millones de 2023.
«El avance hacia un portafolio de mayor valor, junto con la fortaleza de nuestras marcas, una red de distribución global única y un modelo de negocio integrado, nos permite seguir creciendo de manera sostenible y consolidar nuestra posición como uno de los actores líderes de la industria a nivel mundial», dijo el gerente general de la compañía, Eduardo Guilisasti.
Concha y Toro es una empresa global con más de 140 años de trayectoria, principal exportador de vinos de Latinoamérica y con presencia en más de 130 países, respaldada por 12 oficinas de distribución en sus principales mercados y más de 12 mil hectáreas de viñedos plantadas en Chile, Argentina, Estados Unidos, Francia y México.
El motor de su crecimiento internacional ha sido Casillero del Diablo, la marca que ocupa el segundo lugar en el ranking de las marcas de vino más poderosas del mundo, con 54,7 puntos, solo antecedida por la australiana Yellow Tail. A ella se suman Don Melchor —el vino ultra premium lanzado en 1989 y primer ícono de la industria chilena—, Marqués de Casa Concha, Trivento desde Argentina y Bonterra desde California, entre otras marcas globales.
La compañía también ha apostado por las tendencias emergentes, introduciendo Casillero del Diablo Zero y BeLight, productos sin o con bajo alcohol que ya representan el 6% del volumen total vendido en Estados Unidos y el 1,6% en Reino Unido.
El mérito del ascenso de Concha y Toro se aprecia mejor al observar el panorama global. El consumo mundial de vino cayó en 2025 hasta unos 208 millones de hectolitros, cerca de un 14% por debajo de 2018, según la Organización Internacional de la Viña y el Vino. Al mismo tiempo, las exportaciones mundiales bajaron a 94,8 millones de hectolitros y su valor retrocedió un 6,7%.
Tres países han contribuido especialmente a este descenso: Estados Unidos, Francia y China. Estados Unidos ralentizó su consumo un 4,3% en 2025, Francia prolonga un declive iniciado hace décadas y China registró una caída del 13%. La OIV vincula esos descensos a los aranceles impuestos por Donald Trump a los vinos importados en Estados Unidos, al descenso de la demanda en los principales países consumidores y a ciertos movimientos en la cotización de divisas.
Según Coface, la producción y el consumo mundial de vino han caído casi un 10% en diez años, con un descenso mucho más pronunciado en Europa, donde el consumo ha caído un 25% desde el año 2000.
En este contexto, la respuesta de la industria ha sido casi unánime: apostar por el valor sobre el volumen. Entre las principales tendencias se encuentra la premiumización del vino, con una migración del consumo hacia productos de mayor calidad, menor graduación alcohólica y estilos más frescos. Los vinos blancos, rosados y tintos ligeros lideran las preferencias. Es exactamente la dirección que Concha y Toro tomó en 2017, cuando la crisis actual todavía no era visible en los radares del sector.
El propio Eduardo Guilisasti no ha ocultado la magnitud del desafío. En la junta de accionistas de abril de este año, el gerente general —quien asumió el cargo en 1989 y pertenece a la familia controladora— admitió que el entorno actual es «sin duda el escenario más difícil» que le ha tocado enfrentar en todos sus años al mando.
Esa honestidad contrasta con el resultado: mientras el mercado cae, Concha y Toro sube. Mientras sus competidores pierden posiciones, la viña chilena trepa dos puestos en el ranking global y se instala en el podio mundial. En 2025, en volumen se vendieron 33 millones de cajas, menos que el peak de 37 millones de 2017, pero con un mix de precios muy superior. El desafío ahora es sostener ese equilibrio en un mundo donde el consumidor de vino sigue siendo cada vez más escaso, pero también cada vez más exigente.

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