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Cencosud lleva inspiración, experiencia y conversaciones inspiradoras al escenario de ETM Day con CencoTalks

En el marco de Emprende Tu Mente (ETM Day), Cencosud presentó una nueva versión de su CencoTalks, una conversación cercana y honesta que reunió a tres voces clave del ecosistema empresarial chileno: Rodrigo Larraín, gerente general de Cencosud; Aurelio Montes, Director técnico y alma de Viña Montes; y Daniel Daccarett, cofundador de ETM Day y referente indiscutido del emprendimiento en el país. La instancia, lejos de limitarse a lo corporativo, abrió espacio a historias personales, trayectorias de vida y reflexiones profundas sobre los desafíos, motivaciones y sacrificios que implica construir un proyecto en Chile.

El encuentro comenzó con una breve referencia de Rodrigo Larraín a los orígenes de Cencosud, recordando el carácter incansable de su fundador, Horst Paulmann, quien partió con una pequeña tienda de 200 metros cuadrados en el sur de Chile y que, a pesar de ciclos buenos y malos, nunca abandonó su visión de crecer, competir de igual a igual con empresas internacionales y elevar los estándares del retail chileno. Larraín utilizó ese ejemplo como punto de partida para una conversación que giró en torno al propósito, la innovación y la resiliencia.

Desde ese marco introductorio, Larraín dio paso a los invitados. El primero en intervenir fue Aurelio Montes, quien compartió una historia cargada de pasión, riesgos y perseverancia. Recordó que en los años 80 la industria del vino en Chile era masiva, poco creativa y sin identidad, y que precisamente esa falta de alma fue el detonante del primer gran acto de rebeldía de Viña Montes: cambiarlo todo. Contó cómo su padre insistió en producir vinos de calidad superior cuando nadie creía en esa idea, a tal punto que fue despedido por proponerla.
Con humor, relató sus primeros años llenando botellas a mano, su primera borrachera adolescente y los inicios artesanales de un proyecto que luego se convertiría en uno de los referentes vitivinícolas de Latinoamérica.

Montes profundizó en su filosofía de trabajo: innovar no es una opción, sino una obligación. “Si no rompes límites, te quedas atrapado en un estatus que no te deja avanzar”, dijo, recordando cómo incluso plantaron viñedos en zonas que los expertos consideraban inviables, sólo porque ahí encontraban el desafío que buscaban. Compartió también el lado más duro de la historia: Viña Montes quebró dos veces y debió “volver a nacer desde las cenizas” con creatividad, transpiración y trabajo de largo plazo. “Aquí no hay magia”, afirmó. “En el mundo del vino, desde que plantas hasta que ves un resultado pueden pasar 10 años, y si te equivocas, debes volver a empezar”.

El segundo invitado, Daniel Daccarett, aportó una mirada frontal y muy humana sobre lo que significa emprender hoy. Compartió anécdotas familiares, su origen en una familia trabajadora con escasas redes, y su identificación con la historia de esfuerzo que mencionó Larraín sobre Paulmann. Recordó cómo los emprendedores de su época crecieron en un mundo sin inmediatez, donde todo costaba más, desde comprar un casete hasta levantar una idea, y afirmó que ese contraste con la hiper-rapidez actual suele generar expectativas poco realistas.

Daccarett habló sin rodeos sobre la disciplina, el método y el trabajo sistemático como base del éxito. Relató cómo definió su propósito en un retiro personal, donde decidió que su meta sería crear algo grande, algo que perdurara, y cómo los últimos 17 años de su vida han sido un ejercicio constante de perseverancia. También fue crítico respecto de ciertos patrones en los emprendedores jóvenes, señalando que la falta de foco y la idea de “levantar capital” sin un negocio rentable detrás son riesgos que ve con frecuencia. “Hay emprendedores extraordinarios, otros que necesitan mucha ayuda y otros que son derechamente irresponsables con su propio proyecto”, expresó, destacando la importancia de la mentoría y las conexiones improbables.

La conversación también tocó aspectos más íntimos: cómo compatibilizar vida personal, familia y trabajo. Entre risas y comentarios espontáneos del público, los tres coincidieron en que el equilibrio es difícil, que la familia debe ser parte del proyecto y que, como dijeron varios de los presentes, “al final, son las mujeres las que ponen los pies en la tierra”. Tanto Daccarett como Montes compartieron que sus proyectos no existirían sin ese apoyo invisible pero fundamental, y que parte del propósito de emprender es también construir algo que trascienda en el círculo familiar.

Ya hacia el cierre, Larraín conectó nuevamente los puntos planteados por sus invitados: el propósito, la disciplina, la innovación, el trabajo duro y la capacidad de colaborar. Destacó que en el retail —al igual que en el vino o en el emprendimiento— la competencia existe, pero también existe la posibilidad de aprender de los demás, compartir miradas y contribuir al desarrollo del país. “Lo que ustedes han construido”, dijo, mirando a sus invitados, “es lo que inspira a quienes hoy están empezando: tener un sueño, enfrentarlo con esfuerzo y no temer al fracaso”.

Este CencoTalks en ETM Day dejó claro que las grandes conversaciones surgen cuando se junta experiencia real y visión de futuro. Y que, más allá del tamaño de una empresa, lo que mueve al ecosistema emprendedor es exactamente lo que se respiró en este encuentro: colaboración, propósito y la convicción profunda de que en Chile sí se pueden construir historias extraordinarias.

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