Redes Sociales

Reportajes

Fin de una era: los Del Río disuelven Dersa y redefinen su rol en Falabella

Tras décadas de actuación conjunta, los hermanos Del Río han decidido disolver su vehículo común de inversión en Falabella: la sociedad Dersa S.A. El proceso se ejecutará el 30 de septiembre de 2025, marcando el fin de un capítulo relevante en la historia accionaral del grupo.

Un patrimonio relevante en juego

Dersa S.A. ha sido, durante años, el instrumento mediante el cual los Del Río concentraban su participación accionaria en Falabella. Al cierre de 2024, poseía un 8,19 % de la accionaría de Falabella, lo que equivale a más de US$ 1.200 millones tras el alza del 63 % en el precio de las acciones durante 2025.

Este porcentaje forma parte del 14,38 % total que controlaba el clan Del Río, luego de que en años anteriores consolidaran acciones de diversas sociedades (Inversiones Austral Limitada, Inversiones Vitacura S.A. e Inpesca S.A.) dentro de Dersa.

Hace algunos años, el grupo Del Río tenía una participación aún mayor, de 15,03 %, cuyo valor rondaba los US$ 800 millones.

¿Por qué disolver Dersa?

La decisión de disolver Dersa fue tomada a fines de 2024, mediante una junta extraordinaria de accionistas celebrada el 20 de noviembre, donde se acordó modificar la duración de la sociedad, fijando su término automático al 30 de septiembre de 2025.

Según la ley de Sociedades Anónimas chilena, ese tipo de disolución exige que el directorio lo formalice por escritura pública dentro de los 30 días posteriores, y que el proceso de liquidación sea manejado por una comisión designada por la junta de accionistas. En el caso de Dersa, su activo relevante es su participación en Falabella, lo que será asignado a los siete hermanos en proporción a su participación individual.

Varias razones apuntan a explicar esta decisión:

  1. Culminación del pacto de control en Falabella
    Dersa formaba parte de un pacto de control con otras familias influyentes (Solari Donaggio, Karlezi, Cortés Solari, Cúneo, Heller / Bethia y Cardone), vigente desde 2003. Con el vencimiento de ese pacto en julio de 2025, ninguno de los grupos involucrados optó por renovarlo, lo que dejó a Falabella sin un controlador claro.

En este nuevo escenario, operar bajo un vehículo accionarial conjunto resulta menos ventajoso, pues cada actor puede definir su estrategia propia.

  1. Liquidez y autonomía individual
    Un cercano al grupo afirma que “el valor de nombrar un director en una empresa con propiedad diluida es bajo; el valor de la liquidez es mucho más alto”. En otras palabras: disponer del capital con libertad tiene mayor atractivo que mantener un asiento en el directorio con poca fuerza.

La disolución permitirá que cada rama de la familia administre sus activos sin restricciones impuestas por la estructura conjunta, lo que será relevante en una tercera generación numerosa (34 hijos entre los siete hermanos).

  1. Diferentes inclinaciones y estrategias entre los hermanos
    No todos los Del Río están igualmente comprometidos con Falabella. Algunos ya han comenzado a adquirir acciones de forma individual este año, tras la finalización del pacto que limitaba nuevas compras.

En 2025, José Luis del Río compró alrededor de 1,3 millones de acciones (0,05 %), invirtiendo más de $ 6 mil millones de pesos chilenos. Aunque su participación hasta ahora estaba canalizada por Dersa y otras sociedades compartidas, esta compra indica interés en tener posición propia.

En paralelo, sus hermanos Juan Pablo, Carolina y Felipe ya mantenían posiciones accionarias en Falabella (1,4 %, 1,39 % y 1,27 %, respectivamente) mediante sus propias sociedades.

Implicancias para Falabella

Con la disolución de Dersa, los Del Río seguirán como accionistas de Falabella, pero bajo una lógica más fragmentada. Se acabó el pacto de actuación conjunta formal. No obstante, allegados aseguran que continuarán actuando de común acuerdo en asuntos estratégicos, sin compromisos legalmente vinculantes.

La asignación de nuevos asientos en el directorio de Falabella, con la renovación prevista para abril de 2026, será un escenario más complejo. Con el reordenamiento de participaciones, no hay certeza de que los Del Río logren mantener dos puestos en el directorio, como hasta ahora.

El fin de Dersa marca el término de una era de operación conjunta del clan Del Río en el mundo empresarial, al menos en lo que respecta a Falabella. A partir de octubre de 2025, cada rama familiar podrá definir sus movimientos financieros y estratégicos con mayor independencia.

Queda por ver cómo se distribuirán las acciones, cuáles serán las nuevas alianzas que formen (si es que las hay), y cómo reaccionará el mercado a este cambio estructural en la acción de Falabella. Lo que parece claro es que, con la tercera generación al frente de un patrimonio distribuido, el rol de family offices profesionales y de mecanismos de coordinación familiar será aún más relevante en los próximos años.

HAGA CLIC PARA COMENTAR

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ANUNCIO

Entradas recientes

REPORTAJES

PUBLICACIONES DESTACADAS

MAS EN Reportajes