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Prevención de Delitos

Seguridad en el retail: supermercados y farmacias refuerzan tecnología y control ante el aumento del robo hormiga

El aumento sostenido de los delitos en el comercio ha llevado a supermercados, farmacias y tiendas por departamento a fortalecer sus estrategias de seguridad. Las pérdidas por hurto, el aumento de la violencia en algunos delitos y la aparición de mercados informales donde se revenden productos robados han impulsado una fuerte inversión en tecnología, vigilancia y nuevos sistemas de control dentro de las tiendas.
La magnitud del problema quedó reflejada en la última medición de victimización del comercio elaborada por la Cámara Nacional de Comercio (CNC). El estudio reveló que las tiendas por departamento, supermercados y farmacias registran una tasa de victimización de 87,5%, la más alta entre los distintos rubros del comercio. Esto significa que casi nueve de cada diez locales han sido víctimas de algún delito durante el período analizado.
El fenómeno ha sido analizado ampliamente por especialistas del sector retail, donde ejecutivos de la industria advirtieron que el robo de productos en sala de ventas continúa siendo una de las principales fuentes de pérdidas para supermercados y farmacias.
Robo hormiga: el delito más recurrente en supermercados
Dentro de los establecimientos de retail, uno de los problemas más persistentes es el denominado robo hormiga, que corresponde a la sustracción de productos dentro del local sin violencia y generalmente en pequeñas cantidades.
Aunque muchas veces los montos individuales parecen menores, el efecto acumulado genera pérdidas millonarias para la industria. Estudios de la CNC muestran que este tipo de delito es uno de los más recurrentes dentro del comercio y que además suele repetirse múltiples veces en un mismo local durante el año.
En el caso de los supermercados, el hurto se concentra principalmente en productos de alta rotación y fácil reventa, entre ellos:
lácteos
carnes frescas
productos de consumo masivo

Especialistas del sector explican que existe una creciente selectividad en los productos robados, privilegiando aquellos que pueden comercializarse rápidamente en mercados informales.


Revictimización: un problema recurrente en el comercio
Otro fenómeno que preocupa al sector es la revictimización, es decir, cuando un mismo local sufre delitos en repetidas ocasiones.
Las mediciones de la CNC indican que muchos establecimientos afectados por delitos lo son más de una vez durante el mismo período, lo que obliga a las empresas a reforzar permanentemente sus protocolos de seguridad.
Esta situación impacta tanto a grandes cadenas como a pequeños comercios. En el caso de almacenes y negocios de barrio, las capacidades para invertir en seguridad son más limitadas, por lo que muchas veces optan por medidas operativas como:
reducir horarios de atención
cerrar más temprano
reforzar controles internos
coordinar vigilancia con comercios vecinos

Estas decisiones pueden afectar directamente las ventas y el acceso de los clientes a servicios de proximidad.


Seguridad: de gasto operativo a inversión estratégica
El aumento de la delincuencia ha cambiado la forma en que el comercio aborda la seguridad. Lo que antes se consideraba un gasto operativo hoy es visto como una inversión estratégica para proteger la operación del negocio.
Según los estudios sectoriales, cada establecimiento comercial cuenta actualmente con múltiples sistemas de seguridad implementados, combinando herramientas tecnológicas con protocolos operativos.
Entre las soluciones más utilizadas destacan:
circuitos cerrados de televisión (CCTV)
monitoreo permanente en sala de ventas
etiquetas electrónicas antihurto
sensores en accesos y salidas
guardias de seguridad
análisis de datos de comportamiento en tienda

La integración de estas herramientas ha permitido desarrollar modelos de seguridad más inteligentes, capaces de detectar patrones de riesgo antes de que se produzcan pérdidas relevantes.


Control en cajas y autoservicio
Uno de los puntos críticos dentro de las tiendas es el área de pago, especialmente con la expansión de las cajas de autoservicio o self-checkout. Es aquí donde se produce un aumento de la «merma desconocida».
Para enfrentar posibles pérdidas en estos sistemas, empresas especializadas en tecnología para retail como ITAB Group han desarrollado soluciones que integran sensores, cámaras y software de análisis.
Estos sistemas permiten:
verificar que los productos escaneados coincidan con el peso registrado
detectar productos que no fueron escaneados
generar alertas ante comportamientos sospechosos
monitorear el proceso de pago en tiempo real
Gracias a estas herramientas, los supermercados pueden reducir prácticas como el “skip scanning”, donde el cliente omite registrar productos al utilizar cajas de autoservicio.


Protección directa de productos en góndola
Otra estrategia que ha ganado protagonismo en el retail es la protección física de los productos en exhibición.
En muchas tiendas, especialmente en categorías con mayor nivel de hurto, los productos se encuentran protegidos mediante:
vitrinas cerradas
etiquetas electrónicas
cajas acrílicas
dispositivos de seguridad tipo “spider wrap”
A estas soluciones se suman los sistemas de ventanas deslizantes de seguridad, utilizados principalmente para proteger los productos más sensibles como desodorantes, chocolates, mantequilas y quesos, entre otros.
Este tipo de sistemas han sido implementados en supermercados y farmacias por empresas especializadas en equipamiento para retail como INSUMA.
Las ventanas deslizantes permiten:
limitar el acceso directo a productos sensibles
reducir oportunidades de hurto
mantener visibilidad del producto para el cliente
mejorar el control de inventario en vitrinas
En muchos casos se utilizan en categorías como cosméticos y productos tecnológicos, donde las pérdidas por robo suelen ser mayores.


Un desafío estructural para el retail
La delincuencia se ha transformado en uno de los principales desafíos para el comercio en Chile. Las pérdidas por robo, la necesidad de invertir en tecnología y el impacto en la operación diaria obligan a las empresas a revisar constantemente sus estrategias de prevención.
Frente a este escenario, la tendencia apunta a un modelo de seguridad cada vez más integrado, donde se combinan tecnología, capacitación de equipos, rediseño de tiendas y análisis de datos.
Mientras el robo hormiga y otros delitos continúen afectando al comercio, supermercados y farmacias seguirán reforzando sus sistemas de control para proteger productos, colaboradores y clientes.


Fuentes: Reportaje de Diario Financiero y datos de victimización del comercio de la Cámara Nacional de Comercio.

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