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Sistema frontal deja al comercio con pérdidas millonarias

La Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile (CNC) encendió la alarma este lunes: el sistema frontal que golpea al país desde hace más de una semana ya le habría costado al comercio minorista entre US$20 y US$25 millones a nivel nacional, según el cálculo del gremio al cuarto día de la emergencia. La cifra se construye sobre una base de 31 comunas distribuidas en nueve regiones —las mismas que ya cuentan con medidas tributarias extraordinarias del Servicio de Impuestos Internos, más La Serena y Coquimbo—, donde operan más de 30.500 empresas minoristas.
Los números detrás de la emergencia
El propio gremio distingue dos velocidades dentro de una misma cifra. En esas 31 comunas más afectadas, entre las regiones de Coquimbo y La Araucanía, las pérdidas superan ya los US$14,3 millones en un escenario prudente, monto que podría escalar a US$19 millones si el temporal se intensifica. Pero al proyectar el impacto sobre comunas no incluidas en el análisis original, y considerando que buena parte de la emergencia ocurrió durante un fin de semana —cuando las ventas del retail suelen ser más altas—, la CNC eleva su estimación nacional al rango de US$20 a US$25 millones, con la advertencia explícita de que el número final podría ser mayor mientras el sistema frontal siga activo.
El presidente del gremio, José Pakomio, puso el acento en el comercio de barrio: almacenes, panaderías, farmacias independientes, restaurantes y peluquerías que han debido cerrar por cortes de energía, pérdida de cadena de frío o inundación directa. Su petición al Gobierno es concreta: un plan extraordinario de apoyo a pymes que combine alivios tributarios, financiamiento para reponer mercadería e infraestructura, reconocimiento de mermas por cortes de suministro y un subsidio temporal para cotizaciones previsionales.
Un daño que no se limita al comercio
La foto se completa con antecedentes previos de la Multigremial Nacional, que días antes había advertido que hasta 120 mil pymes registraban algún grado de afectación, con entre 30 mil y 50 mil comercios impactados de manera directa por cierres, cortes eléctricos prolongados e inundaciones. En paralelo, la consultora Colliers catastró daños por cerca de US$400 millones en viviendas, infraestructura y agricultura hasta el 20 de julio, con perjuicios concentrados entre Atacama y Biobío: sistemas de riego, instalaciones eléctricas, canales y estanques dañados por crecidas y desbordes, además de techos de invernaderos y galpones volados por el viento. Colliers matiza, eso sí, que el daño en especies frutales es acotado porque la mayoría se encuentra en receso invernal, aunque sí registró caída de fruta en cítricos y paltos por las ráfagas en Valparaíso y O’Higgins.
El transporte aéreo tampoco quedó al margen: la Asociación Chilena de Líneas Aéreas confirmó la suspensión de vuelos desde y hacia La Serena. Mientras tanto, y como suele ocurrir en este tipo de emergencias, las grandes cadenas de retail —con mayor infraestructura de respaldo y planes de continuidad operacional— reportan haber mantenido sus operaciones sin mayores interrupciones, dejando el grueso del golpe sobre el comercio independiente y las pymes rurales.