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Malls chilenos apuestan por viviendas de arriendo en sus terrenos

Vivir dentro de un mall dejó de ser una idea excéntrica para convertirse en una apuesta concreta de los tres grandes operadores de centros comerciales del país, según reportó The Clinic. Se trata de proyectos multifamily —edificios residenciales destinados exclusivamente al arriendo— que se integran a los malls existentes, sumando parques, oferta gastronómica y hasta centros médicos a la experiencia de vivienda.
El caso más reciente es el de Cenco Malls, filial de Cencosud controlada por la familia Paulmann, que el 4 de junio inició la construcción de su primer proyecto de este tipo junto a Cenco Florida, en La Florida. La iniciativa, bautizada Torre Multifamily Cenco Florida, contempla una inversión cercana a US$20 millones, 297 departamentos en un edificio de 26 pisos y 22.000 m² de superficie arrendable, financiados sin socios externos y con entrega proyectada para 2028. Camila Abarca, subgerente de diseño multifamily de Assetplan —firma a cargo del diseño del proyecto—, explica que los sistemas de acceso y la definición de flujos dentro del edificio garantizan la privacidad de los residentes sin perder la conectividad con los servicios del mall.
Parque Arauco y Mallplaza, con proyectos en marcha
Parque Arauco fue el pionero de la tendencia en Chile: sus obras de 414 departamentos junto a Parque Arauco Kennedy comenzaron el segundo semestre de 2025 y deberían concluir hacia fines de 2028. La compañía extiende la fórmula a Perú, donde ya opera LiveSpace La Mar en Miraflores y anunció este año MegaPlaza Independencia, su primer multifamily integrado a un centro comercial en ese país. Mallplaza, por su parte, tiene en ejecución 320 unidades en su proyecto de Mallplaza Vespucio y ha ingresado consultas de pertinencia para un desarrollo de 766 viviendas en el mismo centro, dentro de un plan que contempla más de 10.000 unidades en la región en los próximos años.
Detrás del giro hay una lógica financiera: la renta residencial genera flujos recurrentes y contratos de largo plazo, con menor exposición a los ciclos del retail, un atractivo adicional cuando el acceso al crédito hipotecario se ha vuelto más difícil y crecen los hogares unipersonales. Para los operadores, además, permite aprovechar terrenos subutilizados junto a activos que ya tienen alto tráfico y ubicaciones estratégicas, transformando a los malls en centros urbanos donde conviven vivienda, comercio, salud y áreas verdes.