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El «índice marraqueta» que reabre el debate sobre medir la inflación

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación nula en junio, aunque la inflación acumulada llegó a 4,3% en doce meses, según reportó Emol. El resultado escondió movimientos relevantes al interior de la canasta: el pan subió 4,5% en el mes, una de las mayores incidencias positivas, mientras la caída de los combustibles compensó el resto del índice.
Consultado por esa alza, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, recurrió a un dato más cotidiano: el precio de la hallulla y la marraqueta en Líder, de Walmart, que según dijo se mantiene en $2.090 desde marzo, con un alza acumulada de menos de 1% entre enero y julio. La referencia puso en el centro del debate a las mediciones alternativas de precios, en un ejercicio que recuerda al índice Big Mac, creado por The Economist en los años 80 para comparar el poder adquisitivo entre monedas a partir de un producto estandarizado.
Entre la utilidad pedagógica y los límites del método
El economista Jorge Berríos, académico de la Universidad de Chile, planteó que un eventual «índice marraqueta» tendría sentido porque el pan es un producto transversal, consumido en todos los niveles socioeconómicos y en todo el país, aunque defendió la representatividad del IPC oficial, cuya canasta se actualiza periódicamente. Una mirada más cauta ofreció la economista Viviana Véjar, de Faro UDD, quien advirtió que observar el precio de un solo producto en una cadena no refleja la realidad del mercado nacional, ya que el «termómetro Líder» está condicionado por las ventajas competitivas y la escala de abastecimiento de un actor específico del retail. En la misma línea, el académico Javier Mella, de la Universidad de los Andes, precisó que el índice Big Mac mide paridad de poder de compra y no inflación, y que su valor está en simplificar comparaciones, no en sustituir una canasta representativa de bienes y servicios.