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PriceSmart aterriza en Chile: la apuesta de Cristóbal Lira y David Price por instalar el modelo de membresías en el retail nacional

La industria supermercadista chilena podría estar frente a un punto de inflexión. De acuerdo con información publicada por El Mercurio, la cadena internacional PriceSmart prepara su arribo al país con un formato basado en membresías, marcando su expansión hacia el Cono Sur y abriendo un nuevo frente competitivo en el mercado local.
La compañía —ligada históricamente a la familia Price, pionera en el desarrollo del modelo de clubes de compra en Estados Unidos— proyecta su ingreso a Chile de la mano del exalcalde de Lo Barnechea, Cristóbal Lira, junto a un grupo de socios locales con experiencia en el retail. En paralelo, el liderazgo ejecutivo recae en David Price, actual CEO de la firma y representante de la tercera generación familiar.
El desembarco de PriceSmart no es menor. Chile se convertirá en el mercado número 14 de la cadena, que actualmente cuenta con 56 locales en 13 países, principalmente en Centroamérica y el Caribe, y ventas anuales que superan los US$5.300 millones.
El plan contempla la apertura de dos locales en Santiago hacia 2027, específicamente en las comunas de Peñalolén y Las Condes. Se tratará de tiendas de gran formato —entre 5.000 y 7.000 metros cuadrados— ubicadas en terrenos amplios, con foco en la accesibilidad más que en la centralidad.
La principal diferencia respecto del retail tradicional radica en su modelo de acceso: los clientes deberán pagar una membresía anual cercana a los US$50 para poder comprar. A cambio, acceden a precios más competitivos, sustentados en una operación eficiente y un enfoque en volumen.
“Una parte muy importante de nuestra estrategia es no ofrecer los mismos productos que otras tiendas”, ha explicado David Price, subrayando el carácter diferenciador de la propuesta.
Menos surtido, más eficiencia
Uno de los elementos más disruptivos del modelo es su oferta acotada. Mientras los supermercados tradicionales pueden manejar decenas de miles de productos, PriceSmart opera con cerca de 3.000 SKU. Esta decisión busca optimizar costos, simplificar la operación y mejorar la experiencia del cliente.
La lógica es clara: menos opciones, pero cuidadosamente seleccionadas. Esto permite concentrar la demanda, fortalecer la negociación con proveedores y facilitar la decisión de compra. En lugar de múltiples alternativas por categoría, la cadena privilegia pocas opciones de alta calidad.
A esto se suma una rotación constante de productos, que introduce dinamismo en la experiencia de compra. Cada pocas semanas, los clientes pueden encontrar novedades en las góndolas, incentivando la recurrencia y el descubrimiento.
Marca propia y red de abastecimiento global
La estrategia de PriceSmart también se apoya en una fuerte presencia de marca propia, que representa cerca del 27% de sus ventas. Este componente no solo permite diferenciar la oferta, sino también asegurar estándares de calidad y mantener precios competitivos.
En cuanto al abastecimiento, la compañía combina productos importados y locales. Aproximadamente la mitad de los productos proviene de Estados Unidos, mientras que el resto se distribuye entre Asia, Europa y proveedores regionales.
Chile, de hecho, ya participa en esta red como proveedor, con exportaciones que alcanzan los US$70 millones en productos como frutas y salmón. Este último se posiciona como uno de los más demandados dentro de la cadena, especialmente en formatos congelados.
El desafío de adaptarse al consumidor chileno
Uno de los principales retos será lograr que el consumidor chileno adopte el modelo de membresía. A diferencia de otros mercados donde este formato está más consolidado, en Chile aún representa una propuesta novedosa que deberá demostrar su valor en la práctica.
La experiencia internacional ha enseñado a la compañía que cada mercado tiene particularidades propias. Por ello, el equipo local jugará un rol clave en la adaptación de la oferta, considerando hábitos de consumo, estacionalidad y preferencias culturales.
Al mismo tiempo, el entorno regulatorio aparece como otro desafío relevante. La llamada “permisología” puede complejizar el desarrollo de nuevos proyectos, aunque desde la empresa destacan la transparencia y estabilidad institucional del país como factores positivos para la inversión.
Más allá del negocio: impacto social
Junto con su expansión comercial, la familia Price evalúa implementar en Chile sus programas sociales, que han sido parte fundamental de su operación en otros países. Entre ellos destacan iniciativas educativas, apoyo a comunidades y programas de desarrollo para emprendedores.
Uno de los más emblemáticos es “Aprender y Crecer”, enfocado en estudiantes de escuelas públicas cercanas a sus tiendas, que ya ha beneficiado a cientos de miles de niños en distintos mercados. La eventual llegada de estos programas a Chile apunta a fortalecer el vínculo con las comunidades locales.
El ingreso de PriceSmart se produce en un contexto altamente competitivo para el retail chileno, donde los principales actores han evolucionado hacia formatos más eficientes y centrados en el cliente. En ese escenario, la propuesta de valor basada en membresía, eficiencia y diferenciación deberá validar su atractivo.
Experiencias previas de retailers internacionales en el país demuestran que el éxito no está asegurado. Sin embargo, la compañía apuesta por un modelo probado, una operación más simple y una fuerte adaptación local como factores clave para su consolidación.
Así, la llegada de PriceSmart no solo suma un nuevo competidor, sino que también introduce una lógica distinta en la forma de comprar, donde el acceso, la selección y el precio se combinan bajo un esquema poco explorado en Chile.
La interrogante queda abierta: ¿están los consumidores chilenos dispuestos a pagar por acceder a precios más bajos y una experiencia de compra distinta, o será necesario ajustar el modelo para conquistar este nuevo mercado?