La industria del retail está cambiando, y no precisamente de forma silenciosa. Hoy el consumidor —más informado, más exigente y con mayor conciencia— está obligando a las marcas a replantear su rol. Ya no basta con ofrecer buenos productos o precios competitivos. Se espera algo más: sentido, coherencia y una conexión real con las personas.
Esa idea cruzó de principio a fin la conversación realizada en Cenco Talks, donde participaron Cecilia Bolocco y Juan Luis Taberne, gerente general de Paris, en una instancia que combinó industria, experiencia personal y visión de futuro.
Uno de los puntos que quedó más claro es que la moda ya no se entiende como antes. Hoy cumple un rol mucho más cercano a la identidad de las personas. En el caso de las mujeres —y particularmente en Chile— el cambio es evidente: hay mayor interés por las tendencias, pero también por sentirse cómodas, auténticas y representadas.
En esa línea, Bolocco lo plantea de forma simple: la ropa no debería disfrazar, sino acompañar. Detrás de esa idea hay una forma de entender el diseño que busca facilitar la vida diaria. Prendas que funcionen en distintos momentos del día, que se puedan combinar sin esfuerzo y que, al mismo tiempo, hagan sentir bien a quien las usa.
No es casual que ese enfoque hoy esté alineado con tendencias globales como los clósets más funcionales o el uso inteligente de pocas prendas. En su caso, es algo que viene trabajando hace años, mucho antes de que se instalara como tema en la industria.
Desde el lado del negocio, el desafío es cómo llevar esa propuesta a escala. Ahí aparece el rol de tiendas por departamento como París, que han empujado la democratización de la moda: diseño y calidad al alcance de más personas. Pero con un matiz que hoy se vuelve clave: hacerlo de manera responsable.
La sostenibilidad, que hace algunos años era casi un discurso aspiracional, hoy es parte de la conversación diaria. Y no solo a nivel de marca, sino también del consumidor, que empieza a mirar con más atención cómo se hacen los productos, de dónde vienen y qué impacto generan.
En ese sentido, lo interesante es que ya no se trata solo de comunicar iniciativas, sino de sostenerlas en el tiempo. La diferencia entre una marca que actúa por convicción y otra que se sube a la tendencia se vuelve cada vez más evidente.
Otro punto que marcó la conversación fue el de la vigencia. ¿Cómo mantenerse relevante durante tantos años en un entorno que cambia constantemente? En el caso de Cecilia Bolocco, la respuesta no tiene que ver con fórmulas complejas, sino con algo más básico: la capacidad de reinventarse sin perder el rumbo.
Desde que fue elegida Miss Universo 1987, su trayectoria ha estado marcada por distintos roles y etapas. Pero hay algo que se repite: la búsqueda de sentido en lo que hace. No se trata solo de avanzar, sino de entender para qué.
En ese camino, también hay espacio para los momentos difíciles. Lejos de evitarlos, los pone como parte del proceso. Caerse, equivocarse, volver a empezar. Más que una frase hecha, aparece como una forma concreta de enfrentar la vida y la carrera.
Hacia el final, el mensaje baja a tierra, especialmente para quienes están comenzando. Atreverse sigue siendo clave. No esperar el momento perfecto, no paralizarse por el error y, sobre todo, escuchar lo que a cada uno le hace sentido.
Para el retail, el aprendizaje es bastante claro. La competencia ya no pasa solo por quién vende más o más barato. Pasa por quién logra conectar mejor. Y esa conexión, hoy, se construye desde el propósito.